La Corte Suprema de Brasil debe pronunciarse sobre un nuevo pedido de libertad del expresidente Lula, encarcelado desde abril por corrupción, aunque el recurso tiene pocas posibilidades de prosperar, como ya ocurrió con los anteriores.

Luiz Inácio Lula da Silva purga una pena de 12 años y un mes de prisión en Curitiba por corrupción pasiva y lavado de dinero, pero siempre defendió su inocencia.

Acusado de recibir un departamento en el litoral de Sao Paulo a cambio de favorecer a una constructora con contratos con la estatal Petrobras, el exmandatario, de 73 años, está preso desde el pasado 7 de abril.

Ahora, cinco de los 11 jueces de la Corte suprema deberán pronunciarse de nuevo sobre su situación.

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